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Las VTC piden diálogo ‘in extremis’ a un taxi que ya ha ganado la partida

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El contador de la lucha de las VTC versus el sector del taxi está tocando a su fin. Desde el lunes 3 de septiembre, las diferentes gremiales del taxi y grupos mayoritarios se han sentado con los técnicos del Ministerio de Fomento y el ministro, José Luis Ábalos, para poner sobre seguro las promesas que el Partido Socialista utilizó para desbloquear la huelga que mantenía paralizado al sector.

Una comparecencia, a petición del Ministro, adelantaba lo que el sector del taxi venía buscando desde hacía meses. Una trasferencia completa de la gestión de las licencias VTC a las Comunidades Autónomas -pese a la negación de estas de heredar un problema de calado nacional– y la creación de la web de control. Asímismo, una revisión de la normativa vigente para poner en orden uno de los elementos de la discordia en la relación entre ambas partes: la proporción 1/30. Uno de los elementos más controvertidos del funcionamiento del Reglamento de Ordenación Terrestre que viene a regular el funcionamiento del taxi y las VTC, así como sus limitaciones operativas. En concreto, la proporción 1/30 no se sostenía desde la creación del texto, motivo de queja de las gremiales del taxis desde hace años.

El resultado de las reuniones, con algunos puntos confidenciales según fuentes presentes en los diálogos, apuntan a una victoria aplastante del taxi en todas las autonomías. Por un lado, explican, «los abogados del Estado están estudiando la viabilidad de la licencia urbana», la misma propuesta por Ada Colau, «que sería el cenit de la trasferencia de la competencia de las VTC ahora mismo dominada por Fomento». Con Podemos de su lado, activista declarado en contra de la actividad de las multinacionales del transporte en territorio español, y con un Partido Socialista que, según el punto del vista del taxi, está del lado de arreglar el problema de forma efectiva, la propuesta del sector está muy en la línea de lo expuesto por Ábalos hace unos días. «Existe una promesa en firme de que esto quede resuelto en septiembre y las sensaciones son muy buenas», explica, pero «de momento, no existe un texto por el cual podamos opinar, por lo que hay que ser discretos, si no hay solución se volverá a la calle». Sin embargo, hay un punto en el que aún tienen que cuadrar opiniones. La trasferencia efectiva a las Comunidades Autónomas generaría desigualdades en la posición del taxi «dependiendo de la capacidad que tenga el sector de presionar en su región», explica; el objetivo es que sea una normativa común en todo el país y que «se vayan».

La perspectiva, en último momento, de las VTC

In extremis, Unauto la asociación mayoritaria de VTCs en España, lanza una petición para no restringir más las licencias que regulan el sector. Algunos de los grandes players ya avisaban: una eliminación del volumen de licencias supondría la desaparición de compañías como Uber y Cabify en ciertas regiones de España.

Un sector que congrega a más de 15.000 profesionales, insiste en la creación de un grupo de trabajo conjunto que dirija al sector del transporte a una nueva etapa. Un diálogo que, teniendo en cuenta la situación creada por lo que Eduardo Martín, de Unauto, ha catalogado como una situación iniciada por el «monopolio de un sector que puede levantarse en armas y crear una huelga para influir en la decisión de un Tribunal», se antoja compleja. Sumado a la previsible decisión del Ministro de Fomento, que ya ha activado la maquinaria del Decreto Ley en contra de las VTC, la realidad es que las partes se encuentran en polos opuestos.

Desde el punto de vista de la asociación, el mercado de VTC en España trabaja muy por debajo del rendimiento que se podría lograr en comparación al resto de Europa. Bajo sus cifras , la aportación aporta 130 millones de euros en términos de IVA, cotizando 120 millones a la Seguridad Social.

En cualquier caso, la lucha sigue estando en la proporción 1/30. Si para el taxi es una norma sagrada, para el negocio de las VTC solo es una limitación en las concesiones futuras. De nuevo, polos opuestos en cuanto opiniones y puntos de vista que, sin embargo, quieren ponerse en la misma línea. Unauto pide una flexibilidad de precio para el taxi similar a las de Uber y Cabify con sus tarifas dinámicas y precios cerrados, además de permitir los viajes compartidos y un registro fiscal electrónico para igualar la carga fiscal entre ambos sectores; una carga fiscal que entienden que perjudica a la VTC en detrimento del taxi «creando una situación injusta». El taxi sigue manejando efectivo, al contrario que las VTC (excepto Uber que ya lo acepta) lo cual puede incurrir en la llamada economía sumergida. Una «transparencia para estar conectados a un registro electrónico común», explica Unauto que, entre otras cuestiones regule el sistema «de forma inteligente».

La asociación se pone a disposición de las Administraciones para recuperar un diálogo que ponga a ambas partes al mismo nivel. Con una guerra perdida en lo que a liberalización del sector se refiere, después de la sentencia del Tribunal Supremo, creen que la situación requiere que ponga a todas las partes en la misma mesa. «Cada uno de los coches VTC es perfectamente legal, como tal, tenemos todo el derecho a seguir trabajando y crear empleo, un Gobierno y una administración no puede seguir presionada por un monopolio«, explica Martín. La reunión con Ábalos está pedida, explican, para evitar lo que ya parece un gran impacto masivo para las VTC. En este sentido, avisan, una limitación de las licencias operativas sería motivo suficiente para el inicio de un pleito en contra de una decisión judicial.

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