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Apple Card no convierte a Apple en un banco, sino en una financiera: más Carrefour que ING y un enemigo para la banca

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Apple Card no convierte a Apple en un banco, sino en una financiera: más Carrefour que ING y un enemigo para la banca

La presentación de la Apple Card supuso un pasito más allá de la compañía de Cook en su expansión de su negocio de servicios, y también en el de los pagos móviles, que arrancó hace casi cinco años con la presentación de Apple Pay.

Aunque este movimiento pudiera interpretarse como un salto de Apple hacia el negocio bancario, esta tarjeta no le convierte en un banco, sino más bien en una financiera, al estilo de Carrefour o El Corte Inglés con sus tarjetas, pero permitiendo su uso en cualquier comercio (algo que el segundo no permite). Su principal promesa es la de ofrecer tipos de interés más bajos que el resto de la industria, algo que si bien es cierto, tampoco supone una diferencia escandalosa: el promedio de la industria está ligeramente por encima del mínimo que ofrece Apple, al 14,73%.

Una financiera que funciona con el crédito y con la que los bancos no estarán contentos

Qué firmamos exactamente cuando nos registramos en Apple Card. Al crearnos una Apple Card, estamos firmando con Apple, pero también con Goldman Sachs, que es quien abre la línea de crédito (la tarjeta es de MasterCard). Apple sigue necesitando una entidad bancaria con licencia de la SEC. Podría haberla solicitado y entonces sí se hubiera convertido en banco, pero de momento no lo ha hecho y necesitaba un partner así.

Según Alejandro Nieto, coordinador de El Blog Salmón y experto en finanzas e inversión, «esto tiene sentido pues uno de los negocios financieros más rentables (más aún en EE.UU.) es la parte de las tarjetas de crédito, no las cuentas bancarias en sí». Con esta entidad es con quien se nos abre una línea de crédito, con un importe máximo determinado por nuestro historial crediticio, al igual que el tipo de interés que se nos aplique.

Cómo gana dinero Apple con Apple Card. Recordemos que hablamos de una tarjeta de crédito, no de débito. Cada compra que hagamos es deuda que vamos contrayendo. Si la liquidamos antes de que termine el mes, no tendremos que pagar intereses por ella.

Si no financiamos compras, Apple Card gana dinero como con Apple Pay; si financiamos, con los intereses

En ese caso, las ganancias de Apple serán las mismas que tiene actualmente con Apple Pay, una comisión por cada pago cobrada al vendedor, aunque no sabemos las condiciones exactas firmadas con Goldman Sachs -la comisión podría ser superior-. Si no liquidamos la deuda antes de que termine el mes es cuando esa deuda se convierte en una financiación.

Los detalles que ofrece la página de Apple Card dentro de la web de la empresa muestran que la horquilla de interés para esa financiaciones estará entre el 13,24% y el 24,24%. El interés a aplicar depende de ese scoring crediticio que reciba cada usuario en base a sus ingresos, historial financiero, cargas, etc: es más alto a medida que desciende la capacidad de hacer frente a la deuda. A mayor riesgo de impago, mayor interés.

Las horquillas de otras tarjetas populares en el mercado estadounidense son similares, aunque en todos los casos algo superiores, según los datos recopilados por El Español.

Apple Card

Chase Sapphire Preferred

Double Cash (Citi)

Discover It Cash Back

Tipo mínimo

13,24%

18,24%

15,74%

14,24%

Tipo máximo

24,24%

25,24%

25,74%

25,24%

Tan cierto es que todas ofrecen algún sistema de recompensas por su uso, como las devoluciones por pago u otros tipos de regalos o programas de puntos, como que Apple se diferencia del resto en que no cobra comisiones por conceptos arraigados en la industria, como el exceso de crédito, el tipo de cambio de divisas o la demora en el pago: únicamente se monetiza con el interés cobrado cuando el usuario no liquida su crédito antes de que termine el mes.

Otra ventaja que supone usar Apple Card es que tiene un sistema integrado de análisis financiero de nuestros gastos: podemos ver gráficas de nuestros movimientos para entender de un vistazo en qué hemos gastado el dinero. Esto es algo que ya ofrecen muchos bancos e incluso plataformas de terceros, como Fintonic, y en buena parte han popularizado neobancos como N26, Revolut o Monzo. La ventaja aquí es que no tenemos que saltar a otras aplicaciones o dejar que un tercero acceda a nuestros datos, ya que todo forma parte de una misma aplicación y entorno.

La desventaja, según Alejandro, es que «no todos los gastos vienen de la tarjeta (por ejemplo, los recibos). Al final los bancos o las aplicaciones estilo Fintonic ofrecen más capacidad de agrupar información».

Apple Card

En este punto hay que comentar el gran palo que puede suponer la incorporación de Apple Card para las entidades bancarias, como nos explica Remo Domingo, director de iAsesoría y responsable financiero de Menéame. Pierden en los márgenes de intermediación de sus propias tarjetas, pero también pierden mucha información sobre los patrones de gasto de sus usuarios que les es muy útil para poder ofrecerle nuevos productos financieros o para calificarles crediticiamente.

«Por ejemplo, una persona que gaste bastante dinero en apuestas deportivas u otro tipo de comportamientos que supongan un riesgo de cara al pago de un crédito. Hay bancos como ING que llevan a rajatabla esto: si tienes demasiados comportamientos así, te pegan el cerrojazo y no puedes acceder a sus créditos».

Con una Apple Card ocurriría como con una Carrefour Pass: el banco se queda sin muchísima información sobre el consumo de sus clientes. En sus registros se pasaría de ver un detalle de cada movimiento a ver un único movimiento mensual, con la suma de todos los gastos y el concepto «Apple Card», según nos explica Remo.

Hasta ahora, el uso de Apple Pay no implicaba pérdida de información para los bancos, ya que las tarjetas virtuales en esta plataforma, tanto de débito como de crédito, de estas entidades funcionan como espejos de las tarjetas físicas: de cara al banco se mantiene el mismo detalle de los movimientos. Con Apple Card cambian las reglas, si bien es cierto que a un estilo ya visto en Estados Unidos y no tanto en España, como nos explica Alejandro:

«En EE.UU. hay bastante tradición de tarjetas de crédito ‘independientes»‘, es decir, que no tienen que estar emitidas por el banco habitual. En España no tanto, pero es cierto que existen. Por ejemplo, la VISA Cepsa, emitida por Wizink, que devuelve dinero de las compras y sobre todo de los repostajes en estaciones de servicio de la marca.

Cuentan con aplicaciones para controlar los gastos y permiten cambiar la forma de pago directamente desde la misma. Sin embargo la gran mayoría de las personas suelen usar las tarjetas emitidas por los bancos, a veces pagando comisiones cuando en realidad existen alternativas en el mercado gratuitas (siempre que no se aplacen los pagos, que es el verdadero negocio de las tarjetas de crédito).

Otra consecuencia para los bancos es que perderían, por cada usuario que pasase de usar sus productos de crédito a Apple Card, comisiones suculentas, como la de impago o la de cambios de divisas, algo que cobran cuando un cliente extranjero paga en euros con una tarjeta de una cuenta en dólares o yenes, por ejemplo. Las comisiones de impago también son una buena fuente de ingresos para la banca.

«Hay algunos a quienes les dolería mucho perder esas comisiones por impagos, el margen de operaciones de algunas entidades por ese comportamiento impuntual representa un 20% del total, que es una barbaridad», dice Remo.

«Una herramienta de sobrefinanciación perfecta» y más sentido potencial en España

Pago

Apple Card tiene otra pequeña revolución no evidente en su presentación: una suerte de sistema de concesión de créditos dinámico. En el momento de realizar un pago de cierta envergadura, como puede ser un portátil o un televisor de, pongamos, 1.000 dólares, en el propio momento de pagarlo con Apple Card se nos ofrece una propuesta firme de financiación.

Remo cree que su diseño aumentará el nivel de endeudamiento de muchos de sus usuarios; Alejandro le ve mucho sentido en un país como España

Por ejemplo, «págalo en seis meses en cuotas de 183,33 dólares». Algo que las emisoras de tarjetas de crédito actuales no hacen en su mayoría, ya que las modificaciones de las financiaciones que se salgan del formato por defecto suelen requerir acudir directamente a la financiera y pedir ese cambio.

«Esto va a ser una bomba de relojería para quien no entiende de finanzas», dice Remo. «La gente se va a endeudar más. Esto es una herramienta de sobrefinanciación perfecta, diseñada con mucha habilidad para que quien no controles de finanzas se endeude hasta los topes. Y la experiencia nos dice que los americanos no gestionan bien sus deudas».

Alejandro en cambio cree que tendría más sentido en España que en Estados Unidos por una cuestión de competencia. «En España el servicio sería interesante porque no está tan generalizado buscar una tarjeta de crédito fuera del banco y junta varias ideas fintech interesantes. La pega en nuestro país es que la tasa de adopción de Apple es baja, si no sacan aplicación para Android cuando se expandan fuera de sus mercados nicho no creo que tengan mucha relevancia.» Algo que si bien suena complicado no sería descabellado: Apple Music llegó a Android y el nuevo Apple TV Channels llegará a televisores de terceros, como Sony, Vizio o Samsung.

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La noticia Apple Card no convierte a Apple en un banco, sino en una financiera: más Carrefour que ING y un enemigo para la banca fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

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