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Cristina Macía, traductora de ‘Juego de tronos’: «Lo de ‘Hold the Door’ llevaba planificado desde 1995. Hubiera dado la mano por saberlo antes»

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Si Alejo Cuervo es el papa de lo friki en la cultura pop española y el fandom, a Cristina Macía —la traductora de ese megaéxito que cocinaron ambos llevando a estas tierras 'Canción de Hielo y Fuego' de un tal George R.R. Martin— lo de abadesa se le quedaría corto. Emperatriz tampoco le casa, porque cualquiera que la conozca sabe de lo ácrata y anarca del personaje, de su defensa, empezando por ella misma y los suyos, de que cada uno haga lo que le plazca.

Entonces, ¿quién es Cristina Macía, traductora, novelista y codirectora del Celsius 232 dentro de esta creciente familia de unidos por el frikerío? ¿Es una Varys? ¿Una Arya? ¿Una Meñique? ¿Una Tyrion? ¿Una Asha? Creo que cualquier personaje del elenco de los Siete Reinos se le queda corto a ese sombrero oscuro cargado de nervio que se pasea con una sonrisa (casi) incansable por las calles de Avilés. Cristina Macía es Cristina Macía; del sombrero a la punta de las botas. Y siempre dirá exactamente lo que piensa: escueza o alivie. No mintamos, lo dirá especialmente si escuece.

En Xataka, en vísperas de uno de los dos cierres megasáuricos a los que se enfrenta la cultura pop —el otro es aquello del guantelete y el genocidio de medio Universo—, hemos querido charlar largo y tendido con Cristina y descubrir qué cosas le hierven en estos días. Arrancamos Muro adentro; pero, a su debido tiempo, nos enfundamos en el negro de la Noche y salimos rumbo al helado horizonte; sabiendo que "la noche es oscura y alberga horrores". Y el día, un poco también.

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en 'Canción de hielo y fuego' y en tu papel como traductora?

Lo primero es: ¿cómo demonios hemos llegado aquí? Tomo empezó justo cuando yo había dejado la traducción literaria; porque ya sabes cómo nos pagan. Y además no es solo cómo nos pagan; es que no se puede pagar más en la industria literaria española. A no ser que calcules que el libro va a ser un superventas y va a vender 10.000 (y ya sabemos también lo que es vender 10.000 aquí); una traducción hay que pagarla al precio que se están pagando. La traducción técnica, por ejemplo, está pagada tres veces mejor o cuatro.

Entonces, yo había dejado de hacer traducciones porque hay que pagar el alquiler [risas]. En estas llega Alejo [Cuervo, editor de Gigamesh] y me suelta en el regazo un tocho de mil y pico páginas. Yo le digo: "Tío, parece que no me he explicado bien. Y encima es un tocho". Él: "Ya, pero es que aquí hay muchas cosas de banquetes y comidas. Te va a gustar mucho."

[Risas].

Yo: "Ya, pero…". Alejo: "Mira, échale un vistazo". Al día siguiente, con unas ojeras hasta los pies de leer toda la noche, le dije: "Claro que lo hago, joder. Quién dice que no a esto."

Nadie se imaginaba que iba a ser el éxito que fue. Por eso siempre me acuerdo de aquello [de cómo empezó]. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí [risas]! En fin, Alejo y yo somos amigos desde que teníamos 16 años, tío, y voy a cumplir 54. Casi 40 años de amiguetes. ¡Más tiempo que Franco!

¿Cómo os conocisteis?

Eso es muy deprimente y muy humillante. Yo era una frikifan y Alejo… Pues si yo tenía 16, Alejo debía tener como 20 o 22 como mucho. Pasó por Madrid Cómics; Alejo, por aquellos tiempos, hacía una columna en Cimoc, creo que era. Yo era friki, frikifan. Así que… ¡Le pedí un autógrafo!

[Carcajadas].

[Carcajadas]. Cosa que no permite que olvide.

Alejo siendo Alejo, no te lo va a permitir jamás.

Hostia, nunca en la vida [risas].

Alejo y yo somos amigos desde que teníamos 16 años, tío, y voy a cumplir 54. Casi 40 años de amiguetes. ¡Más tiempo que Franco!

Volvamos a esa primera noche con 'Juego de Tronos'. Fuimos muchos los que lo leímos (siendo propios: 'Canción de hielo y fuego', antes de fuera el mayor éxito televisivo de todos los tiempos. ¿Qué viste ahí para zampártelo en una sola noche y decirte: "Dios mío, tengo que hacer esto"?

Era… Dios, era…. Era aventura… Era… Trama, plot puro. Se acabó tanta tontería de perderse en el estilo. No, no, no, no. Esto era pura aventura; lo que siempre hemos querido leer; lo que siempre hemos deseado leer. Era… A ver, hay un momento en el que todos nos volvemos [como lectores o como degustadores culturales] megasnobs y topechupi, y nos van las cosas así literariamente…

¿Elaboradas?

No, no, no, no. Literariamente 'Juego de Tronos' es elaboradísimo. No nos engañemos. Lo que pasa es que es ese delicioso talento artesanal en el que toda la construcción literaria es transparente. Como agua. Fluye. Solo te das cuenta de eso cuando lo intentas traducir [risas]. Y a la vez, toda esa parte literaria está ahí para apoyar una trama acojonante; un mundo poblado de personajes tridimensionales que hablan entre ellos y que construyen [trama]. Tienes la sensación de que se le han ido de las manos al autor más de una vez; vamos, yo estoy segura. Es el mejor universo jamás creado.

C9a42634ba4ab613958c592000290075 Hd Espectacular ilustración de la batalla de Aguas Negras obra de Enrique Corominas para las ediciones de ‘Canción de Hielo y Fuego’ publicadas por Gigamesh.

Después de que aceptas, y de que constatas que estás gozando una oportunidad única, me interesa mucho saber cosas del oficio del traducir per se. ¿Cómo te enfrentas al libro?

Es complicado, porque precisamente al haberlo leído en plan megafan la primera vez, no te das cuenta de dónde van a estar las dificultades. Hasta que lo relees y te dices: "¡Cabrón!, ¿no había más partes en un castillo y en una armadura?" Luego está también la intersección entre mundos; entre lo fantástico y lo real.

Parece una tontería, pero la mitad de la vegetación de 'Juego de Tronos' existe en el mundo real y la otra mitad no. Yo recuerdo estar atascada con una sucesión de cuatro o cinco nombres de plantas. Esta existe, esta existe, esta existe, esta existe, esta… Esta no me suena, pero como las otras existen, existirá. Lo dejas ahí. Hasta que te pones a comprobarlo ya seriamente, con tratados de botánica, por el nombre científico… Y llegas a cosas como que se parece bastante a un nombre científico, pero que por climatología no corresponde.

Yo creo que al llegar a ese punto, me rendí. Te recuerdo que a los traductores se les paga por palabra; y llevaba dos días ya con esto. Esa palabra me debió salir a cuatro céntimos [risas]. Así que decidí que se lo había inventado. Y era cierto.

¿Te acuerdas de qué planta inventada era concretamente?

No me acuerdo, no. Era una de las típicas. Luego había cosas como que tiene un tamarindo dentro de las zonas del Norte. Entonces, dices claro, por qué no, al tío le gusta el tamarindo y lo mete donde quiere. Pero claro, yo me interrogaba: "Esto es un tamarindo y un tamarindo es más bien tropical. ¿Cómo va a haber tamarindos ahí?" Pues quejas, al maestro armero.

Aparte de este periodismo de las palabras, que me parece apasionante, hay otro aspecto de la traducción que me fascina: la evocación. Tú eres novelista, además, así que sabes perfectamente qué significa evocar [proyectar un mundo tangible, con todo detalle, en la imaginación]. Pero aquí evocas, por así decirlo, con las palabras de otro; como cuando lees. Pero la exigencia del traductor es la misma que la del autor original en este apartado; tienes que retener el mundo en tu cabeza y sus personajes con todo el detalle. ¿Cómo lo haces?

Esto tiene muchas facetas. Para empezar, durante los meses que estoy traduciendo, yo me voy a vivir allí. Para seguir, tengo que retener los dos registros que tienen cada uno de los personajes: el geográfico y el social. No habla igual uno de los hijos de Ned Stark en el Norte que uno de los criados; pero tampoco habla de la misma manera uno de los nobles de Invernalia que uno de los nombres de Desembarco del Rey; tienen giros; y los tengo apuntados [risas]. En un Excel, llevo yo mis notas de los modismos según las zonas y personajes.

Es complejo en ese sentido; pero también es una labor muy de hormiguita, de habérselo currado desde el principio. Y es muy divertido. Es la parte más divertida. Cada uno tiene su propia voz y registro. En fin, lo que te digo, me levanto por la mañana y me voy a vivir allí. A veces cuesta cuando cambias de capítulo; tienes que pensar: "Tengo que trasladarme y cambiar el registro idiomático, la manera de hablar; todo". Porque aunque los capítulos están contados en tercera persona, sí usan el punto de vista del personaje…

No habla igual uno de los hijos de Ned Stark en el Norte que uno de los criados; pero tampoco habla de la misma manera uno de los nobles de Invernalia que uno de los nombres de Desembarco del Rey

La misma técnica de Stephen King del narrador en tercera persona subjetivo. Como las frases hechas, y tienes algunas preciosas (silenciosa como una sombra, por ejemplo). Este tipo de muletillas que te sirven para ubicarte inmediatamente en quién cuenta qué.

¡Claro!

El otro día me sorprendió alguien, porque yo pensé que era más obvio. Es un narrador en tercera persona; pero no es un narrador omnisciente; y malamente fiable. No veas para que la gente entienda que cuando Tyrion aparentemente va a un prostíbulo y paga en realidad lo que ocurre es una violación. Aunque el narrador esté en tercera persona, lo vemos a través de sus ojos. Para Tyrion fue un cambalache económico, una transacción. Pero allí lo que ocurre es una violación.

Pero contada desde su punto de vista.

¡Claro! Tenemos que olvidarnos de que el narrador de George Martin en tercera persona es un narrador fiable. No es Humbert Humbert, pero se le parece mucho.

Cuando te tocan descripciones, que las hay impresionantes, ¿cómo te lo pasas? Incluso las paisajísticas, porque sin recrearse tanto como un Tolkien o un Dan Simmons, este tío pinta imágenes de tremenda belleza. Estoy pensando por ejemplo, y esto nunca lo ha conseguido plasmar igual la serie, cuando te describe el reflejo de un cielo azul cuajado de nubes sobre los bloques de hielo pulido de El Muro. ¿Las disfrutas como traductora?

La verdad es que me entra un ataque de responsabilidad que hay que superar, porque a nadie le vale de nada que yo tenga un bloqueo y me obsesione en plan: "¡Ay Dios, cómo lo hago esto, cómo lo hago esto, cómo lo hago esto!" No sería muy útil, ni siquiera para pagar mi alquiler.

Choque de reyes Portada de Enrique Corominas para el segundo volumen de ‘Canción de Hielo y Fuego’: ‘Choque de Reyes’.

[Risas].

Es lo que decíamos antes. El tío lo hace tan bello, tan fácil, tan fácil… No hay nada más erróneo que pensar que el estilo de Martin es fácil; lo hace fácil. En estas descripciones no sobran palabras; no son la chorrada sobreadjetivada que tenemos cuando alguien se quiere poner lírico. No, no. Es el perfecto artesano.

Entonces, lo que hay que hacer aquí es ir exactamente a lo mismo; a la palabra precisa. En esto es como Theodore Sturgeon; George Martin tampoco cree en los sinónimos; si ha utilizado una palabra, está bien usada.

¿Y sobre las secuencias de acción, cómo se maneja el lenguaje? ¿Se escribe distinto una secuencia de acción, o de mucho ritmo, en castellano que en inglés?

Por lo que me han dicho los colegas traductores de otros idiomas, el cambio real sucede cuando traduces de idiomas orientales. Aquí, en castellano y en inglés, los trucos son los mismos: velocidad de la frase, ritmo y hasta un poco onomatopéyico, ¿no? Si hay una batalla de espadas, usas más jotas; en inglés, más kas. Si es una lucha muy rápida, tienes que usar palabras cortas. Es más, si una cosa en castellano se llama filipontoncio y en inglés era un monosílabo, cámbialo. Lo más importante es que el lector tenga el ritmo, no la imagen exacta de eso que el guerrero tenía en la mano.

Esto me gusta mucho. Te he leído y oído comentar varias veces que lo importante [de la traducción] es preservar la misma experiencia lectora que se tiene en el idioma original. Que la fidelidad no es a las palabras, a la letra, si no a las emociones.

Claro. Mira, si resulta que en inglés comerse unas carrilleras de cerdo es una experiencia atroz y asquerosa, pues yo no puedo decir que se cocinaron unas carrilleras; porque nosotros aquí las cocinamos sublime y las gozamos.

[Risas].

Tienes que buscar algo que resulte igualmente repulsivo aquí. Probablemente soy muy aburrida en este sentido, porque siempre digo lo mismo. Pero lo importante es que el lector sienta lo mismo que sintió el lector original, no que lea las mismas palabras. Si uno comió carrilleras de cerdo y en castellano tiene que comer gusanos en brocheta, pues gusanos en brocheta serán. ¿Me explico?

Si una cosa en castellano se llama ‘filipontoncio’ y en inglés era un monosílabo, cámbialo. Lo más importante es que el lector tenga el ritmo, no la imagen exacta de eso que el guerrero tenía en la mano.

Sí. Que tienes que encontrar las traslaciones que permiten preservar el sentimiento.

La sensación lo es todo. La sensación es mucho más importante que lo que el autor dice. Lo que el autor quiere transmitir es mucho más importante que lo que el autor dice.

¿Y cómo uno se da cuenta, porque me imagino que no le puedes mandar cada dos por tres un email a George R.R. Martin, qué es eso que quiere transmitir? ¿Tienes que confiar mucho en ti como lector?

Tienes que confiar mucho en ti mismo como lector y como conocedor de la cultura de la que viene el otro [risas]. Tienes que entender su cultura. En el caso de George Martin, es un tío bastante universal; un tío que se ha pateado el mundo. Lo de las carrilleras de cerdo, no es un tema que aquí hubiera sido problemático, pero… Es ese tipo de cosas. Lo importante es lo que intenta transmitir.

Y no, nunca mandamos mensajes al autor. Eso, en los viejos tiempos, todavía habría tenido un pase. Hoy, habiendo Internet, no ha lugar.

Me acuerdo una vez… ¿Tú conoces a Carlos Jiménez, el dibujante de cómic?

Sí. Vamos, no en persona, creo, pero sé quién es.

Me acuerdo una vez que me enseñó y me dijo: "Mira, tía…" Era un álbum de 'Historias de sexo y chapuzas' (hablamos de tiempos preInternet, eh).

Vale.

Me enseña la carta que le había mandado el traductor al francés; con su sobre, su sello y tal. Eran como 15 páginas de preguntas para un puto álbum de 48 páginas. A ver… Al autor se recurre si no hay más remedio; en el caso de este hombre, sinceramente yo lo que haría, es comprarme un diccionario, ¿eh? Porque le vendría bien.

[Risas].

También me pasa mucho con los más jovencitos, que me dan un poco de ternura… Es algo así como: "Bueno, es que le mandé un mensaje a mi amigo George. George, tú ya sabes, en fin, somos amiguetes y eso. Y George me dijo: 'Oye, cómo estás', porque mi amigo George siempre me pregunta cómo estoy…" Generosamente, digamos que me da un poco la risa.

Tú como codirectora del Celsius, pues participaste y acogiste como anfitriona a George R.R. Martin en su visita al festival. ¿Llegasteis a hablar alguna vez de la traducción? No me refiero tanto a hechos concretos o dificultades, que has dejado claro que comérselo con discreción y en solitario va en el oficio, como a que tuvierais algún comentario o conversación al respecto.

Algunos tuvimos, pero cuando vino a la Semana Negra. Fue a Gijón antes de publicarse el primero de 'Juego de Tronos'. Nadie lo conocía, y el tío iba más a gusto que la leche [risas]. Eso de tomarse sidras por las esquinas de incógnito era para él la leche. Con lo de "Hold the door" [ese juego de palabras de una escena inolvidable de Hodor], con lo que me pasé un mes o así, sí que comentamos. Es que qué hijoputa, macho, qué hijoputa [risas].

En mi caso, yo entiendo como es la industria. Otros colegas me comentaron: "¡Pero ya nos podía haber dicho algo!". Sí, claro. A los 50 traductores, en 50 idiomas de todo el mundo, nos lo va a soltar; porque a ver, eso estaba previsto, el "Hold the door" estaba previsto desde el año 1995. Pero claro, esto nos lo dice al principio, y no se nos va a escapar, ¿verdad? Venga ya, todos sabemos que se hubiera ido alguien de la lengua.

Dicho lo cual, hubiera dado una mano por saberlo [risas].

Juego de Tronos Arte conceptual de ‘Juego de Tronos’ para la quinta temporada de HBO.

Para terminar con 'Juego de tronos', que elijas una escena que te haya conmovido o incordiado particularmente.

Incordiado particularmente: las batallas. Me tocaban las narices al máximo; es que me parecen aburridísimas de traducir [risas]. ¿Y que me guste traducir? Me gustan los banquetes.

Hay una escena que es maravillosa; creo que de 'Tormenta de Espadas'. Hay, en dos capítulos sucesivos, una escena en la que Caitlín está rezando por sus hijos y enlaza conque Cersei estaba rezando también.

Y decías, ay, ay… Coño… Parece que el narrador acaba de delatarse un poco.

Eso me tocó bastante.

Y ya hablando de tu faceta creativa: ¿sirve traducir para ser mejor escritor?

Mmmmm…

Supongo que tienes luego que soltar la voz del otro. Sí porque todo lo que sea escribir ayuda a escribir; no porque tienes que soltar la voz del otro. George Martin hay uno, no hacen falta más (aunque hayan salido como setas). Sí y no. Sí y no [risas].

La voz de George Martin es muy especial; yo creo que la gente no se da cuenta del estilo propio tan claro y marcado que tiene. Es esa engañosa fluidez que en realidad está esculpida. Así que es difícil, hay que escapar de ella.

Vamos al Celsius y a tu faceta trotamundos de promoción de nuestras letras del fantástico. Te quiero preguntar porque cuando yo estuve, hace ya cinco años, en la World Fantasy Convention de Brighton (con Jesús Cañadas y Toni Hill), te dabas cuenta que el "World" de la feria no estaba en absoluto consolidado. ¿Cómo lo ves tú ahora? ¿Realmente el cambio de plataformas streaming como Netflix a apostar a muerte por contenido no anglosajón abre la puerta por primera vez? ¿O es un imposible y es mejor renunciar?

A ver… Primero, todo lo "World" que quieras; pero en inglés.

Yo soy más de ciencia ficción; no he estado en ninguna World Fantasy y sí en varias World Con. Por mucho que la teoría nos diga que los Hugo son para cualquier idioma, es inviable. La lengua franca es el inglés.

Y… Luego, claro, también es un hecho ineludible que la traducción viene desde Estados Unidos e Inglaterra. Nos abrimos paso a poquitos, con enorme trabajo… Creo que ahora mismo hay una buena inercia hacia una apertura más general. Pero claro, esto no va a ser cosa de dos días.

Pero bueno, estamos hablando de un mundo que ha evolucionado. Hablamos de que hace 50 años, todas las convenciones eran en Estados Unidos y todos los asistentes varones blancos. Si esto ha cambiado, lo demás también puede cambiar.

Pero: necesitamos dinero. Las traducciones necesitan dinero; punto.

¿Existe ese dinero? Porque dinero es sinónimo, en la industria del libro, de sellos que apuesten por traducir. Y yo tengo la sensación de que aún hay muy pocas ventanas, ¿no?

Los traductores [literarios] ganamos poco; pero entiendo perfectamente que para el precio del libro el coste de la traducción es desmesurado; se lleva la parte del león. El traductor se lleva muchísimo más que el autor.

Es verdad.

Es un hecho. Pero también se lleva mucho más que el editor, que el librero… Bueno, que el librero y el distribuidor, quizás no. Pero vamos, que así van las cosas…

Hace demasiado tiempo que tuve una conversación así, aunque me gustaría pensar que han cambiado las cosas. Fue con una editora americana que nos decía: para nosotros, el precio de hacer una traducción al inglés, es inasumible. Y yo me la quedaba mirando y pensaba: "Pero a ver, tía, que vosotros vais a vender diez veces más que nosotros y nosotros os traducimos. Para nosotros es asumible; asumible mal, pero asumible".

Necesitamos dinero para traducciones. Necesitamos que lo que se traduzca en España se traduzca fuera.

Está el caso de Laura Gallego, una bestseller del fantástico, algo inédito en toda la historia del género en nuestro país. El idioma que se le resiste es el inglés. Aunque ahora, a lo mejor con lo de la serie de Netflix la cosa cambia.

También es cómo lo gestionas luego una vez traducido. No es solo traducir, que ya es mucho dinero, si no cómo lo vendes después. Mira 'El Mapa del Tiempo' [primer volumen de la ‘Trilogía Victoriana’ de Félix J. Palma]. Están traducidas y yo, por ejemplo, no paro de recomendarlas por todas partes. Soy la pesada de 'El Mapa del Tiempo'.

[Risas].

Va en serio; allí adonde voy, la recomiendo. Y me llevo el primer capítulo impreso… ¿Están traducidas al inglés? Sí. ¿Tienen éxito? No. ¿Y por qué? Pues yo que sé por qué, porque son infinitamente mejores que miles de cosas que se publican con éxito. ¿José Carlos Somoza? Está traducido, sí. Ian [el novelista Ian Watson, marido de Cristina Macía] lo adora. Pero nadie más lo conoce en el mundillo; y está traducido.

No solamente la traducción. Es lo que viene después.

Somoza estuvo incluso nominado a un John W. Campbell.

Sí, sí, sí. Pero no hay continuidad.

¿Y tú crees que eso es porque es un mercado que se autoabastece a sí mismo? ¿Que en realidad dar una oportunidad pues tampoco les hace falta? Yo es que recuerdo una anécdota personal que se me quedó grabada durante la World Fantasy Convention. Estaba presentándome Lisa Tuttle a Jo Fletcher, editora top del mundillo. Le hablaba de mí, de que era un autor español prometedor, que tenía tantos libros publicados y que hacía tal tipo de fantástico. Y entonces llegó un autor concreto, que no nombraré, pero que había vendido millones de ejemplares de un libro que a mí personalmente me pareció, al leerlo, una gran mierda. Pasé a ser completamente invisible a Jo Fletcher. Porque yo no tenía millones de ejemplares para avalarme. Imagino que al final el problema es este, que no son una ONG. Van buscando negocio.

Sí, sí. Es así. Suponemos un gasto inicial.

¿Cuál sería la cuestión? Le he dado muchas vueltas. Conseguir un agente; conseguir una ayuda del ministerio [de Cultura] para traducciones. Una de mis ridículas ideas: algo que llamáramos trampolín; un crowdfunding para traducir 25 páginas y una sinopsis de una novela al mes; y son los backers los que deciden qué novela.

Ya que no podemos darle esos millones de ejemplares que me comentabas, lo que sí podemos dar es un punto de partida original, ¿me explico? Esto es lo que los lectores españoles creen que los lectores ingleses deberían leer. Le ha dado vueltas y vueltas y vueltas y me he metido en mil embolaos, pero…

Una de mis ridículas ideas: algo que llamáramos trampolín; un ‘crowdfunding’ para traducir 25 páginas y una sinopsis de una novela al mes; y son los ‘backers’ los que deciden qué novela.

E imagino que gente de vuestra experiencia, como tú e Ian, vais teniendo la percepción de que es casi imposible, por mucho que uno lo intente. Algunas veces se logra, como con Félix J. Palma. Pero, como bien dices, ni siquiera tiene continuidad. Te pasa una vez en la vida y ya no te vuelve a pasar.

Ya, pero… Gente como Javier Cercas. Javier Cercas está muy bien; a mí me gusta Javier Cercas. Pero, caray, me gusta mucho más Somoza [risas]. Me gusta mucho más Guillem López.

Imagino que es encontrar la persona adecuada; el editor que apuesta por la calidad y asume el riesgo. ¿Hay editores de ese estilo en lo anglosajón? Me refiero a los equivalentes a Pablo Mazo, Marian Womack, Rafa de Valdemar o Alejo. ¿Existen?

En Estados Unidos no conozco. En Inglaterra, no lo creo. Hay editoriales que hacen cosas locas, pero con anglosajones.

Al tío que hay que seguir en este sentido es a Francesco Verso. Es un pirao que está haciendo las cosas correctas; pero, como es obvio, para sí mismo; y de paso, para la ciencia ficción italiana. No te suena el nombre, ¿verdad?

No [aunque comprobamos que lo tenía de amigo en Facebook, punto para Francesco, que se entera mucho más que yo]. ¿Es alguien estilo Ken Liu, con el ímpetu parecido al que tuvo él para que Liu Cixin se convirtiera en una estrella mundial y arrasara en los Hugo?

Hombre, pero es que Ken Liu [risas]… Liu es un autor de éxito en Estados Unidos.

Vamos a ir cerrando, con el Celsius. Estamos hablando de todo lo que nos interesa, de la diversidad de voces y la lucha por consolidarla. El Celsius ha estado ahí siempre; a ver, ya no se nos puede olvidar aquella foto de todas las autoras en la escalinata. ¿Crees que el Celsius ha sido reflejo de esta apertura global pero también de esta guerra cultural que se sigue librando?

Te cuento la parte que me interesa a mí. Desde el mundo de la ciencia ficción siempre hemos sido todo tíos y, además, que nos estamos haciendo viejos. Tu vas a la Titan Con, muy centrado en la ciencia ficción, y es lo que te digo. Aquí los andadores están a la orden del día. Son [enfatiza con una pausa cada palabra] tíos viejos. Y nosotros tenemos [en el Celsius 232]: tías jóvenes.

Juego de Tronos Póster conceptual de una de las temporadas de ‘Juego de Tronos’ de HBO.

[Risas]. Es una buena forma de resumirlo.

A ver, es que yo creo que tenemos un número ya prácticamente parejo en género y que la edad media es maravillosamente joven. Lo único que tienen que hacer ahora [los autores jóvenes] es empezar a leer más allá de leerse unos a otros. Hay algunos que ni se leen entre sí. Los hay que te dicen: "Cuando escribo, no leo". ¡Pues muy mal [risas]!

Es que imagino que ves a alguien como Francesco, y gente como tú se dice: "Coño, hay que hacerlo así por los nuestros".

¡Claro! ¡Pero que lo haga otro [carcajada]!

Ian y yo nos quemamos bastante definitivamente con la Eurocon de Barcelona. Dedicamos dos años íntegros de trabajo muy potente (y de inversión de dinero, obviamente) y ni siquiera conseguimos que se hicieran las Hispacones… En fin, que acabas mandándolo todo a tomar por culo.

Y te dicen: ¡dirígela desde dentro! Sí, claro, que no tengo yo nada mejor que hacer que ponerme a gestionar y renovar la ETCETC. La ETCETC es como llamo a la AFECET (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror).

Nada, no hay posibilidad. Imposible.

Esa fisura entre lo que es y lo que ha sido la AFECET, y que se manifestó de forma tan gráfica cuando Cisco (editor de Aristas Martínez) dijo lo de "Estoy muy enfadado con vosotros" al recoger el premio de Guillem por 'Challenger', ¿crees que es recuperable con gente que empuja mucho como Cristina Jurado? ¿O ya no hay esperanza de congraciar a esa vieja guardia del fantástico y a las nuevas generaciones que se manifiestan en todo ese público y autores que asisten a un festival como el Celsius, y que mayoritariamente ni siquiera conocen la asociación?

La ETCETC…

Personalmente, realmente no importa mucho. Porque no voy a hacer una guerra, un desesperado intento de cambiar las cosas, cuando la inercia va a lo que va. La vieja guardia somos los que somos, y no rejuvenecemos, y aún por encima nos peleamos mucho entre nosotros.

Y luego está la gente que hace cosas hoy y que no se le pasa por la cabeza meterse en asociaciones anquilosadas. Esto se muere solo, ¿entiendes?

¿Pero qué vamos a hacer? ¿Revolucionarlo desde dentro y dejar insatisfechos a los que están dentro? ¿Y que pierdan el lugar donde son felices? Pues no, tampoco.

Simplemente, es lo que hay.

Las dos últimas. Una esperanza para el final de 'Juego de tronos', que veremos primero en la tele. Y la última, la mítica, ¿va a salir la sexta algún día?

[Carcajadas].

Vamos con lo de la tele. ¡Estoy tan contenta desde el año pasado de poder ver trama de la que no sabía nada! Me lo he pasado… Reconozco que también fue divertido grabar la cara de gente a la que quiero cuando lo de la Boda Roja [risas].

¿Sobre el final? No tengo ni la más remota idea; me encantan las teorías que escucho por ahí. Ni siquiera sabemos si va a ser el mismo final que el de los libros. Por lo menos sí sabemos que el camino hasta el final va a diferir enormemente. Con lo cual…

¿Sobre el final? No tengo ni la más remota idea; me encantan las teorías que escucho por ahí. Ni siquiera sabemos si va a ser el mismo final que el de los libros. Por lo menos sí sabemos que el camino hasta el final va a diferir enormemente.

Yo siempre digo lo mismo: Estamos viviendo, por primera vez en la historia, una narración en soportes tan diferentes… Con tantos cambios, tantas texturas, tantos matices… Yo soy la tía más feliz del mundo.

¿La parte literaria? Me parece cojonuda. Pero, ¿la serie? Me encanta también. Me priva.

Pero luego está toda esa narrativa, todo ese universo que son los foros. La gente, joder, que se queja de que está esperando. Pero en realidad no ha estado esperando, ha estado disfrutando con sus amigos entrando por las mañanas para ver quién ha tenido la teoría más loca. Es fascinante.

No te me escapes de lo otro. Seamos claros: ¿va a salir el sexto?

El sexto y el séptimo.

¿Sí?

Sí.

Estoy completamente segura.

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La noticia Cristina Macía, traductora de ‘Juego de tronos’: «Lo de ‘Hold the Door’ llevaba planificado desde 1995. Hubiera dado la mano por saberlo antes» fue publicada originalmente en Xataka por Ángel Luis Sucasas .

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