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9 errores tipográficos con efectos desastrosos: cohetes destruidos, pérdidas millonarias, leyendas ‘fake’ o Biblias «malvadas»

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Pasar de lograr la mayor puntuación posible por hacer bien un problema en un examen de matemáticas a sólo obtener un cero por haber puesto mal un signo. Algo que da mucha rabia y que nos puede haber pasado, pero a veces los errores tipográficos pueden resultar en un verdadero desastre y no quedan únicamente en una anécdota más del día a día.

Por suerte no siempre hay que lamentar desgracias y el desastre sólo duró unas horas o fue algo inofensivo, pero hay errores bastante fatídicos que han acabado incluso con víctimas al estar relacionados con misiles. Otros son bastante graciosos y lo que llama la atención es que en ocasiones incluso no escribir una coma o colocarla mal puede cambiar mucho los resultados.


La «/» que paró internet

Contaron en Business Insider que allá por 2009 internet en cierto modo se paralizó y lo único que se vio durante aproximadamente una hora al intentar acceder a cualquier web era el mensaje de error de Google diciendo que «¡Cuidado! El acceso a este site puede ser peligroso para su ordenador».

La causa fue que se añadió la barra «/» a una lista de webs peligrosas, de modo que al haber barras en todas las direcciones, todas hacían que apareciese el mensaje. Los usuarios eran redirigidos a StopBadware.org, web que se cayó en breve debido a la enorme cantidad de tráfico que recibió por este error.

Google

En relación a estos errores tipográficos al intentar acceder a webs está el falseamiento de URLs conocido también como typosquatting o URL hijacking, por el que se intenta aprovechar los errores tipográficos para obtener visitas (por ejemplo, lo serían dominios como «xataca.com» o «xataska.com»). Algo por lo que Google se embolsilla millones gracias a que estas URL fake pagan para aparecer más arriba, según se apuntó en un estudio de Harvard.

«Cometerás adulterio»

La Biblia fue el primer libro impreso con tipografía móvil, pero lo que no imaginó Gutenberg es que unos 200 años después es que alguien imprimiría una «Biblia malvada». Así apodaron a la versión de la Biblia del rey Jacobo con un curioso error: omitir la palabra «not» en el séptimo mandamiento, «Thou shalt not commit adultery» («No cometerás adulterio»), cambiando así su sentido totalmente.

Fue en 1631 y los responsables fueron Robert Barker y Martin Lucas, quienes fueron multados con 300 libras esterlinas y perdieron su licencia como impresores reales. La mayoría de las copias de su Biblia fueron quemadas por orden del rey Carlos I, pero al menos una se conservó y está expuesta en Washington D.C..

La desilusión de Popeye

¿Os dijeron de más pequeños que comieseis espinacas, que tienen mucho hierro? ¿Pensasteis que si incluíais el vegetal en vuestro plato vuestros músculos se endurecerían, como los de Popeye? Pues resulta que no tienen tanto hierro, que el mineral está más presente de hecho en otros alimentos como judías cocidas (75 miligramos de hierro por cada kilo frente a 17 en las espinacas), y que como ya vimos al hablar de errores matemáticos desastrosos para la ciencia lo que sí contienen las espinacas son fitatos, calcio y fosfatos, los cuales insolubilizan casi todo el hierro, de manera que no se absorbe y se expulsa con las heces.

¿Por qué esta creencia popular? Porque debido a un error tipográfico en Estados Unidos se hizo una gran campaña para promover el consumo de espinacas, inventando al propio Popeye y tratando de frenar el aumento de anemias ferropénicas detectadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Popeye

El error se produjo en los textos de Erich von Wolf, un químico alemán que investigaba los beneficios de las espinacas allá por 1870. Por una coma mal colocada (más a la derecha), aumentó diez veces la cantidad real de hierro que tienen las vitaminas, de modo que 3,5 gramos de hierro pasaron a ser 35 gramos.

La bolsa no perdona errores, aunque sean tipográficos

Ganar o perder en la bolsa puede depender de muchos factores, incluyendo la condición humana de errar. En 2005 la compañía japonesa Mizuho Securities perdió al menos 225 millones de dólares por haber puesto 610.000 acciones de la compañía a 1 yen, en vez de una acción a 610.000 yenes.

En CBS News reportaron lo ocurrido indicando que desde Mizuho trataron de cancelar el error tres veces, pero la bolsa japonesa no permite cancelar órdenes sean o no por error. Y debido a ello, el Nikkei bajó un 2%.

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También relacionado con la bolsa japonesa estuvo el error de un trader que canceló una acción de venta por error, haciendo que no se produjesen 42 transacciones y que compañías como Toyota, Honda, Canon y Sony entre otras perdiesen 617.000 millones de dólares en acciones. A estos errores se les conoce en inglés como fat finger, en referencia a que se pulsó la tecla incorrecta por error, y este caso se consideró uno de los mayores errores fat finger en bolsa jamás registrados.

Comas y puntos y viceversa: la destrucción del Mariner 1

Desde hace años es relativamente habitual tomar notas de manera electrónica, pero no siempre ocurre con los cálculos y por supuesto no era así en los años 60. Y en esa década muchos números eran los que se escribían en las instalaciones de la NASA, los cuales eran esenciales para programar lanzamientos entre otras cosas.

Parte de ellos eran las ecuaciones de guiado, escritas en pizarra primero para transcribirlas después al programa necesario. En 1962 algo falló en ese proceso y el cohete que portaba sonda Mariner 1 desvió su trayectoria tras despegar teniendo que destruirlo al no funcionar el sistema de corrección manual.

Con cohete destruido, sonda destruida y dinero despilfarrado (80 millones de dólares, los técnicos investigaron la causa del accidente y determinaron que el problema estaba en la fórmula escrita a lápiz y que fue trasladada «inadecuadamente» al lenguaje informático, lo que hizo que la trayectoria del cohete no fuese correcta. El código era FORTRAN y el error fue este:

IF (TVAL .LT. 0.2E-2) GOTO 40
DO 40 M = 1, 3

W0 = (M-1)*0.5

X = H1.74533E-2W0

DO 20 N0 = 1, 8

EPS = 5.0*10.0**(N0-7)

CALL EPS, IER”>BESJ

IF (IER .EQ. 0) GOTO 10

20 CONTINUE

DO 5 K = 1. 3 (cuando tenia que haber escrito: DO 5 K = 1, 3 ; una coma por un punto)

Un bug con consecuencias nefastas

Error mortal el de los misiles Patriot que fallaron y no dieron en el blanco. Ocurrió en 1991 por una batería de misiles cuyo software tenía un bug, un error acumulativo en la posición de un objeto en el radar que a las 100 horas de operación era tan grave que aunque sí se detectara un objeto no se sabía dónde tenía que ser interceptado. Murieron 28 personas y hubo más de 100 heridos.

Una coma que debió ser guión

En 1789 se publicó una Tariff Act en Estados Unidos, dictaminando qué bienes implicaban cobrar o no impuestos al entrar al país, pero una actualización en 1872 costó un buen pico al gobierno del país. El problema: una coma que debió ser un guión.

En la actualización se indicó «Fruit, plants tropical and semi-tropical» cuando lo correcto era «fruit-plants». Algo que no parece en principio demasiado desastroso, pero que implicó que todas las frutas y plantas tropicales importadas estuviesen exentas de tasas, perdiendo unos 2 millones de dólares de la época (unos 40 millones de los actuales).

En la NASA también se equivocan con cálculos básicos

La Mariner 1 no fue la única que tuvo un final infeliz por un error de este tipo. El Mars Climate Orbiter tenía el objetivo de llegar al Planeta Rojo, pero la sonda finalmente se destruyó en la entrada a la atmósfera marciana al pasar a sólo 57 kilómetros de altura en vez de a los 140-150 previstos.

La fricción con la atmósfera del planeta hizo que en 1998 la sonda quedase totalmente destruida. No fue exactamente un error tipográfico, pero lo que se supo después es que se debió a que no se hizo bien la conversión de las millas inglesas a kilómetros por parte de la NASA.

¿Alguien sabe calcular el «dord»?

El Diccionario Internacional Webster contenía un término que estaba totalmente integrado, pero que… No existía. El manual incluía “dord” como un término de la física y la química sinónimo de densidad, pero finalmente alguien lo detectó y vio que dicho término carecía de raíz etimológica.

¿De dónde salió ese «dord»? El 28 de febrero de 1939 se investigó la palabra y se encontró que «dord» era realmente «D or d» («D o d») y venía de una nota al pie de Austin M. Patterson para que se leyese «D o d» como forma abreviada de la densidad.


La noticia 9 errores tipográficos con efectos desastrosos: cohetes destruidos, pérdidas millonarias, leyendas ‘fake’ o Biblias «malvadas» fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .

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