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Los estragos de COVID-19 en las startups: «El trabajo de 5 años se ha destruido en un mes»

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Todo se resume en una palabra: «JODER». Cuando la startup y marca de zapatillas Pompeii envió un correo electrónico después del estado de alarma, lo calificó como una carta a corazón abierto. «Estamos viviendo esto como una película, una de miedo». Una película en la que el coronavirus contagia a miles de personas y nos obligan a quedarnos a todos en casa. Se cierran los comercios, los bares. Todo. Y, con ello, se para el consumo.

En una semana, todo ha cambiado. En el caso de Pompeii, la empresa ha pasado de un crecimiento del 40% con 4 tiendas abiertas, dos más en obras y 50 personas en el equipo a tener que hacer un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) al 100% de la plantilla. «Es la mejor medida que podemos tomar para que Pompeii siga existiendo en 3 o 4 meses», dijo a Hipertextual Jaime Garrastazu, uno de los socios fundadores de la empresa. Otras empresas como Cabify han tenido que tomar la misma medida para sobrevivir.

Para el equipo de Pompeii, esta situación ha sido como pasar del día a la noche. «Llevamos trabajando desde que acabamos la universidad y el trabajo de 5 años se ha destruido en un mes. Increíble». Sin embargo, Garrastazu es consciente de que no son tiempos para ser egoísta y que lo más importante es la salud de la gente mientras startups como la suya aguantan el chaparrón. Sobre todo, porque mucha gente ha perdido sus trabajos y si la gente está luchando por pagar sus alquileres y la compra, ¿cómo van a poder darse un capricho? «Es un disyuntiva porque por un lado, como humanos, entendemos perfectamente cuáles son las prioridades de la gente pero, por otro lado, como empresa, vemos la necesidad de que se reactive el consumo porque si no caemos nosotros y el 80% de los retailers en España».

Hace menos de cuatro meses, la empresa había cerrado el año con cerca de 5 millones de euros de facturación. Como apuntaba Garrastazu, el consumo afecta al consumo y, con ellos a todo el sector, incluido a los más grandes. Entre ellos está Inditex, que superó los 19.000 millones de euros el año pasado. La gran empresa anunció que no harían un ERTE a los empleados hasta el 15 de abril. Alargan la espera, pero el coronavirus golpeará hasta al gran referente de la moda. Mientras tanto, la empresa e Amancio Ortega anunció un cambio de rumbo para destinar una parte de la fabricación de material sanitario, así como la donación de mascarillas protectoras.

Otras empresas están haciendo donaciones a hospitales y están contribuyendo a la guerra contra el COVID-19, mientras que los desfiles y eventos se cancelan. Pero claro, estamos hablando de grandes marcas y diseñadores como Giorgio Armani y Carolina Herrera. Para las otras, los efectos de la pandemia llegaron a los pocos días. «El sector de la moda está atomizado en pequeñas Pymes como nosotros, que aportamos al empleo y necesitamos ayudas para poder aguantar el chaparrón», explicó Jaime Garrastazu.

Abren el grifo

El Gobierno español ha aprobado varias medidas desde que entró en vigor el estado de alarma para frenar el brote de coronavirus. Además de facilitar los ERTE y permitir que los trabajadores puedan acceder al paro sin restricciones, se aprobó el martes el primer tramo de la línea de avales de 100.000 millones para empresas que han sido víctimas de los estragos por COVID-19. El objetivo es hacerse cargo del 80% de los préstamos, salarios o facturas de las empresas.

Al respecto, el gremio ha empezado a publicar sus opiniones. La asociación Barcelona Tech City pidió que, para que las Pymes-startups también puedan beneficiarse de estas ayudas, se apliquen criterios de elegibilidad acordes a su sector. En un comunicado, Miguel Vicente, presidente de la asociación, subrayó:

Las startups son empresas enfocadas al rápido crecimiento y, por eso, son muy intensivas en capital y con unas características financieras diferenciadas. Es por ello que nos preocupa que las líneas de liquidez de las pymes no lleguen a las startups si no se consideran criterios diferenciados».

Este tipo de acciones, que se prevé que aumenten hasta que se frenen los contagios se levante la cuarentena, forma parte de lo que el fundador de Pompeii calificó como una concienciación por parte del estado por la crisis económica que se avecina. «Hay muchos sectores perjudicados, el retail, las aerolíneas, los hoteles, el turismo… Todos estamos en una situación parecida y lo que necesitamos es proteger la cadena económica desde el principio hasta el final, desde el propietario hasta los trabajadores».

Sin embargo, tanto las medidas económicas como las startups penden del hilo del tiempo. ¿Cuánto tiempo durará esta crisis? ¿Nos podremos recuperar? Estas son las preguntas que los economistas intentan responder basándose en estudios y en predicciones. Porque empresas como Pompeii podrían sobrevivir un par de meses en esta situación, pero seguramente medio año sería demasiado. «Cuánto más se alargue, menos podremos aguantar, más gente se quedará sin trabajo y habrá menos incentivo para el consumo».

En Hipertextual hemos hablado con Pompeii com una startup en el sector de la moda pero ellos son un nombre más en una larga lista de pequeñas y medianas empresas que están sufriendo las consecuencias de esta crisis. Pompeii resalta que con el comunicado y la entrevista con este medio han querido ser el altavoz de las startups que se encuentran en esta situación. «Es un grito de ‘qué jodido es todo esto’ más que de ayuda. A nosotros no hay que ayudarnos, lo que tenemos que hacer es aguantar», concluyó Garrastazu.

Análisis de un sabio

Ian Schneider/ Unsplash

Steve Blank, emprendedor en Silicon Valley y autor del libro The Four Steps to the Epiphany, es consciente de que vienen tiempos convulsos. En un momento en el que el aislamiento social ha tenido un impacto social en la organización de ferias, conferencias y todo tipo de viajes, las grandes empresas están fomentando el teletrabajo pero la peor parte se la llevarán las Pymes.

En un artículo publicado en Venture Beat, el experto explicó que este tipo de negocios tienen menos reservas de efectivo y un margen de error menor para manejar una crisis tan repentina como la actual. «El efecto dominó y de retroalimentación por todos estos cierres tendrá un gran impacto en nuestra economía, ya que cada industria que se ve afectada deja a las personas sin trabajo, y los trabajadores despedidos no compran productos ni servicios».

Por otro lado, recordó que nunca antes se ha llegado a una situación económica que algunos comparan con la de 1929 por una pandemia. «Espero estar muy equivocado, pero es probable que los impactos sociales y económicos de este virus sean profundos y cambien la forma en que compramos, viajamos y trabajamos durante años».

Una de las claves, como comentábamos anteriormente, está en la duración de la cuarentena. En el caso de que se tratara de unos pocos meses, algunas empresas podrán congelar sus gastos variables, como son las contrataciones y los viajes. Sin embargo, continuó Blank, si los efectos repercuten más tiempo sobre la economía se tendrían que renegociar ciertos gastos fijos como el alquiler de las oficinas. Pero también es posible que muchos tengan que reconsiderar su modelo de negocio. Una estrategia que él califica como «de bote salvavidas, para calcular el mínimo que necesita la empresa para mantenerse con vida».

No obstante, uno de los mayores retos para la supervivencia de las startups será el acceso al capital, ya que muchos inversores también se estarán preguntando cómo afectará la pandemia a sus negocios. Y es posible que dejen atrás muchas rondas de inversión y apoyo a pequeñas empresas. En resumen, el emprendedor pidió a los empresarios que se preparen para un invierno largo y frío. Pero también lanzó un mensaje de esperanza.

Ningun invierno dura siempre y, mientras tanto, los emprendedores inteligentes y capitalistas de riesgo estarán sembrando las semillas para la próxima generación de nuevas empresas».

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